Isaac Deutscher: Trotsky. El profeta desterrado (1929-1940). Ediciones Era S.A., México, 1971 (es la segunda edición en español, la primera es de la misma editorial en 1969). 485 páginas. (Título original: The Prophet Outcast. Trotsky: 1929-1940, Oxford University Press, Inc., Nueva York/Londres, 1963).
La mejor presentación que puedo hacerte de este libro es transcribirte los dos primeros párrafos de su prefacio. Dice Deutscher: "Este volumen concluye mi trilogía sobre Trotsky y relata el catastrófico desenlace de su drama. En el momento del desenlace, el protagonista de una tragedia es por lo general, más que personaje actuante, sujeto de la acción. Con todo, Trotsky siguió siendo hasta el fin la antípoda activa y combativa de Stalin, su único antagonista vocal. A lo largo de aquellos doce años de 1929 a 1940, ninguna voz pudo alzarse contra Stalin dentro de la URSS; y ni siquiera pudo escucharse un eco de las intensas luchas anteriores, excepto en las degradantes confesiones de culpabilidad a que fueron reducidos tantos de los adversarios de Stalin. En consecuencia, Trotsky pareció erguirse completamente solo contra la utocracia de Stalin. Fue como si un enorme conflicto histórico se hubiese comprimido en una controversia y una lucha a muerte entre dos hombres. El biógrafo ha tenido que demostrar cómo llegó a suceder tal cosa y se ha visto obligado a analizar detalladamente las complejas circunstancias y relaciones que, al mismo tiempo que le permitieron a Stalin "pavonearse con el atuendo del héroe", hicieron de Trotsky el símbolo y el único portavoz de la oposición al stalininismo.
Por consiguiente, junto con los hechos de la vida de Trotsky he tenido que narrar los tremendos acontecimientos sociales y políticos de la época: la barahúnda de la industrialización y de la colectivización en la URSS y las Grandes Purgas; el colapso de los movimientos obreros alemán y europeo frente al asalto del nazismo; y el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Cada uno de estos acontecimientos afectó al destino de Trotsky, y en relación con cada uno él libró su batalla contra Stalin. He tenido que detenerme en cada una de las principales controversias de la época, pues en la vida de Trotsky el debate ideológico es tan importante como las escenas de las batallas en las tragedias de Shakespeare: a través del debate se revela el carácter del protagonista mientras éste avanza hacia la catástrofe".
Sólo unas palabras sobre uno de esos "tremendos acontecimientos sociales y políticos de la época", sobre las Grandes Purgas. He aquí un terrible párrafo de este libro sobre las consecuencias del terror de ese período que llegó hasta comienzos de 1939 y del que Deutscher nos dice que fue "equivalente al genocidio político: destruyó toda la especie de los bolcheviques antiestalinistas. Durante los siguientes quince años del régimen de Stalin no quedó en la sociedad soviética, ni siquiera en las cárceles y los campos de concentración, ningún grupo capaz de plantearle un desafío. No se permitió la supervivencia de ningún centro de pensamiento político independiente. En la conciencia de la nación se produjo un tremendo hiato; su memoria colectiva fue despedazada; la continuidad de sus tradiciones revolucionarias fue liquidada; y su capacidad de formar y cristalizar cualquier noción anticonformista fue destruida. La Unión Soviética quedó finalmente, no sólo en su política práctica, sino incluso en sus procesos mentales ocultos, sin ninguna alternativa frente al stalinismo".